
Véneto · Valdobbiadene, Conegliano y las rive UNESCO
Colinas del Prosecco
Colinas donde la luz de los Prealpes se convierte en vino
- Vino y cocina
- Romántico
- Historia y arte
Un mar verde de hileras peinadas sobre los lomos empinados de las colinas, entre Conegliano y Valdobbiadene. Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 2019, es un paisaje que ninguna máquina puede trabajar: aquí las viñas más escarpadas —las «rive»— se vendimian todavía solo a mano. No es una excursión entre bodegas, es el relato de un territorio transmitido de generación en generación.
Las llaman «colinas de lomo de ballena», y cuando las subes entiendes por qué. Las hileras corren perpendiculares a la pendiente, sostenidas por los «ciglioni» —terrazas de hierba modeladas a mano para mantener firme el terreno— y dibujan un tablero de ajedrez que cambia de color con las estaciones. Nuestros tour lead te detienen ante una «riva» que cae en picado al 80% de pendiente y te explican la «viticultura heroica»: nada de tractores, nada de atajos, solo piernas, cestos y espaldas curvadas bajo el sol. Por eso, en 2019, la UNESCO inscribió estas colinas como paisaje cultural, fruto de siglos de diálogo entre el hombre y una tierra que no quería dejarse domesticar.
Luego está el Cartizze, el corazón secreto. Solo ciento siete hectáreas, encajadas entre las colinas más empinadas de San Pietro di Barbozza, Santo Stefano y Saccol: lo llaman el «pentágono de oro» del Prosecco. Arcilla, morrena y arenisca se mezclan en un microclima suave, y de ese pañuelo de viña nace el cru más codiciado de todos. Te llevamos justo allí arriba, donde un viticultor que conocemos abre la bodega familiar y sirve, a la sombra del emparrado, el vino de una «riva» que lleva el nombre del abuelo.
Conegliano es la puerta noble de todo esto. Sobre el pueblo vela el castillo, balcón de piedra desde el que la mirada corre de los Dolomitas a la llanura; en el Duomo se esconde la Sala dei Battuti, un salón con frescos del suelo al techo, ciclo del siglo XVI que era una «Biblia pintada» para los cofrades. Y detrás del ábside vivía Cima da Conegliano, el pintor que en sus fondos puso estas mismas colinas, cinco siglos antes de que se convirtieran en patrimonio del mundo.
Próximas salidas
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Lo que vivirás
Las rive vendimiadas a mano
Viñas casi verticales, hasta el 80% de pendiente, donde aún se recoge solo a mano: el verdadero rostro de la viticultura heroica.
El pentágono del Cartizze
Ciento siete hectáreas entre San Pietro di Barbozza y Saccol: el cru más preciado del Prosecco, degustado donde nace, con el viticultor.
La Sala dei Battuti en Conegliano
Un salón con frescos del suelo al techo en el Duomo, obra maestra del Renacimiento véneto que pocos viajeros conocen.
Una ombra en la ostería
El rito véneto de la copa de vino entre amigos, en una vieja taberna de pueblo: no la postal, sino el gesto de cada día.
Las historias de los pueblos
Cada pueblo del viaje guarda una historia. Estas son las que tu tour lead hará revivir.
01Valdobbiadene — El pentágono de oro del Cartizze
Solo ciento siete hectáreas, encajadas entre las colinas más empinadas de San Pietro di Barbozza, Santo Stefano y Saccol: visto desde arriba dibuja un pentágono, y por eso lo llaman el «pentágono de oro» del Prosecco. Es el pañuelo de viña más codiciado de Italia, donde arcilla, morrena y arenisca se mezclan en un microclima suave y de ese poco nace el cru más ambicionado de todos. Pero son las «rive» las que cuentan la verdad de este lugar: pendientes que caen hasta el 80%, donde ningún tractor puede subir y la vendimia se hace todavía solo a mano, con cestos y la espalda curvada. La llaman «viticultura heroica» y no es retórica: aquí una hectárea devora más de mil horas de trabajo, frente a las treinta o cuarenta de la llanura.
Tu tour lead te lleva allí arriba por el Anello del Prosecco, el sendero que trepa al corazón del Cartizze, hasta donde un viticultor que conocemos abre la bodega familiar. A la sombra del emparrado sirve el vino de una «riva» que lleva todavía el nombre del abuelo, y mientras el aire huele a mosto y a hierba recién cortada entiendes que cada burbuja es el resumen de un esfuerzo largo generaciones.
02Conegliano — El pintor Cima y la Sala dei Battuti
Detrás del ábside del Duomo, en una casa estrecha entre los callejones, nació hacia 1459 Giovanni Battista Cima, a quien el mundo conoce como Cima da Conegliano. Maestro de la escuela véneta, fue de los primeros en abrir en sus pinturas fondos aéreos y luminosos: y en esas lejanías, detrás de sus Madonnas, puso estas mismas colinas —los lomos suaves, los senderos, la luz límpida de los Prealpes— cinco siglos antes de que la UNESCO las declarara patrimonio del mundo. Una de sus tablas de 1493 vela aún sobre el altar del Duomo, serena como una mañana de primavera.
Y justo allí, sobre el pórtico de la iglesia, se esconde el secreto que pocos viajeros conocen: la Sala dei Battuti, el salón de los cofrades con frescos del suelo al techo. Veintisiete paneles, una «Biblia pintada» que recorría las paredes para quienes no sabían leer. Tu tour lead abre esa puerta en el silencio, y por un instante te quedas solo, bajo siglos de color, en la ciudad que dio a luz a un pintor de luz.
03Colinas UNESCO — Las «lomos de ballena» y la ombra de vin
Las llaman «colinas de lomo de ballena», y cuando las subes entiendes por qué: lomos verdes que emergen de la llanura como cetáceos dormidos, con las hileras corriendo perpendiculares a la pendiente y los «ciglioni» —terrazas de hierba modeladas a mano desde el Seiscientos— para mantener firme el terreno. No es naturaleza, es cultura: un tablero de ajedrez dibujado por siglos de espaldas curvadas, que cambia de color en cada estación. Por eso, el 7 de julio de 2019, la UNESCO inscribió las Colinas del Prosecco de Conegliano y Valdobbiadene como paisaje cultural, fruto de un diálogo tenaz entre el hombre y una tierra que no quería dejarse domesticar.
En el valle, donde el paisaje termina y empieza la vida del pueblo, está el rito que cose juntos todos los días: la «ombra de vin». Una copa de blanco en la barra de la ostería, dos palabras, el tiempo que se ralentiza —se dice que nació de la costumbre de beber a la sombra del campanario, moviéndose con el sol para mantener fresco el vino. Tu tour lead te lleva allí a la hora justa, cuando los vecinos entran después del trabajo: alzas la copa, y ese tablero de colinas se convierte de pronto en hogar.
Colinas escritas por las manos, siglo tras siglo
Este paisaje no es naturaleza, es cultura: terrazas de hierba, hileras verticales y una tradición enológica que desde Conegliano ha dado ejemplo a toda Italia. Estas son las etapas que tu tour lead te contará entre las hileras.
- Siglo XVII
Nacen los ciglioni
Desde el Seiscientos los campesinos modelan a mano las terrazas herbosas —los «ciglioni»— dibujando el tablero de viñas que aún hoy caracteriza las colinas.
- 1876
La Escuela Enológica de Conegliano
Por Real Decreto nace la primera escuela enológica de Italia (y de Europa), luego dedicada a G.B. Cerletti, su primer director: de aquí parte la cultura moderna del vino.
- Finales del siglo XIX
La bellussera
Se difunde el sistema de cultivo «bellussera», con los sarmientos extendidos en abanico sobre postes de madera: una firma estética que ha moldeado el rostro de las colinas.
- 1966
La primera Ruta del Vino
El 10 de septiembre se inaugura en Conegliano la «Strada del vino bianco»: el primer itinerario enológico de Italia, modelo para todas las rutas del vino que vendrían después.
- 2019
Patrimonio de la Humanidad
El 7 de julio, en Bakú, la UNESCO inscribe las Colinas del Prosecco de Conegliano y Valdobbiadene como paisaje cultural: el 55.º sitio italiano.
El tour de grupo Furore —de 20 a 50 participantes, en fechas fijas de calendario— recorre la Strada del Prosecco, la primera «ruta del vino» de Italia, nacida en Conegliano en 1966, a bordo de autocares dedicados con paradas en las bodegas seleccionadas por el equipo. Se entra donde aún se trabaja a mano, se camina entre las hileras con quien las poda, se almuerza en las osterías donde la «ombra de vin» no es folclore sino rito cotidiano: una copa, dos palabras, el tiempo que se ralentiza. Las mesas se eligen de antemano para el grupo, de modo que cada parada ya está lista para recibirlos.
Cada etapa está guiada por un tour lead dedicado de Furore, acompañado por voces del territorio —viticultores, taberneros, gente nacida entre estas viñas o que ha elegido quedarse. Son ellos quienes abren las puertas que una guía impresa no conoce: la bodega detrás de casa, la barra de la ostería a la hora justa, la riva desde la que se ve el atardecer sobre los Prealpes. Uno se apunta al tour eligiendo la fecha en el calendario y parte junto al grupo: el grupo es el corazón de la experiencia.
El mapa del viaje
Cuándo ir
Qué incluye
- Tour lead narrador dedicado
- Traslados sobre el terreno incluidos
- Alojamientos con encanto seleccionados
- Experiencias y degustaciones en el programa
- Asistencia Furore 24/7
No incluye
- Viaje de ida y vuelta hasta el lugar de salida
- Comidas no indicadas en el programa
- Propinas y extras personales
- Seguro de viaje (opcional)
Dónde dormirás
Elegimos a mano cada alojamiento: nada de cadenas anónimas, sino lugares con alma, en el corazón de los pueblos o asomados al paisaje.
Casas históricas
Palacios y casas de piedra en el centro de los pueblos, entre muros antiguos y silencio.
Hoteles boutique
Pequeños hoteles con encanto, con vistas, servicio cuidado y ambiente íntimo.
Agroturismos y bodegas
Hospitalidad auténtica entre viñas, olivos y mesas verdaderas, donde te acogen como en casa.

Tu tour lead
No un acompañante cualquiera: un narrador del territorio, nacido aquí o que ha elegido quedarse. Conoce las historias verdaderas, las puertas que abrir y los tiempos justos. Es la persona que convierte un buen viaje en un recuerdo inolvidable.
La cronología del viaje
- Salida desde Nápoles
- Día 1
Conegliano, la puerta noble
Llegada, subida al castillo con vistas de los Dolomitas a la llanura, Duomo y Sala dei Battuti. Cena entre los sabores de la Marca Trevigiana.
- Día 2
La Strada del Prosecco
Traslado privado entre los pueblos de las colinas, parada en una bodega familiar y almuerzo en ostería con la primera ombra de vin.
- Día 3
Cartizze y las rive
Valdobbiadene, San Pietro di Barbozza y el pentágono de oro: caminata entre las hileras con el viticultor y degustación del cru al atardecer.
- Día 4
Manos y oficios
Mañana entre bastidores con quienes trabajan la viña a mano; último brindis panorámico antes del regreso.
- Regreso a Nápoles
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para las Colinas del Prosecco?
La primavera, cuando las colinas florecen y se celebran las muestras de vinos, y el inicio del otoño (septiembre) durante la vendimia: luz magnífica y colinas vivas pero sin aglomeraciones.
¿Cuántos días se necesitan para Conegliano y Valdobbiadene?
Recomendamos 4–5 días para vivir las colinas con calma, entre bodegas, pueblos y osterías, sin traslados estresantes y con tiempo para la mesa.
¿A quién va dirigido este tour de grupo?
A cualquiera que ame el vino, el paisaje y la cultura véneta: el tour acoge viajeros de todo tipo, desde los neófitos del Prosecco hasta los aficionados expertos, en un grupo de 20 a 50 personas con fechas fijas en el calendario.
¿Se conoce de verdad a los productores?
Sí: el corazón del viaje es entrar en las bodegas adecuadas y caminar entre las viñas con quienes las cultivan a mano, no una visita estándar sino un encuentro verdadero.
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